El tiempo ha hecho coincidir en una misma semana dos actividades plenamente gratificantes e interrelacionadas. Si el jueves 28 disfrutamos de una interesante sesión de #Actúa Empresa sobre presentaciones y el uso de la voz en las mismas, el sábado 30 pude hacerlo de la magnífica representación de “Antígona” en el Teatro de la Abadía.

Pedro Antonio García y Cristina Bernal, en su exposición teórico-práctica de los Teatros del Canal, plantearon algunas claves esenciales para una buena presentación:

  • Subir la energía hasta conseguir un estado de presencia.
  • Controlar la respiración para trabajar desde un estado óptimo de relajación.
  • Conseguir una buena articulación, con un manejo adecuado de vocales y consonantes.
  • Aumentar la proyección, para involucrar más al oyente.
  • Mejorar la entonación, para crear un discurso ameno con ritmos, pausas e imaginación.

Y lo hicieron estableciendo puntos de conexión entre estas habilidades y las técnicas propias de las artes escénicas.

Bien, pues no puede haber mejor ejemplo práctico que asistir, apenas unos días más tarde, a la citada representación de “Antígona”. El magnífico trabajo que su director, Miguel del Arco, ha realizado con todo el elenco nos permite disfrutar de unas voces magníficamente timbradas, con una cuidada dicción que hacen que la complejidad del mito griego nos llegue de forma clara y comprensible.

Destacable el trabajo de todo el reparto pero muy especialmente el de Carmen Machi en el papel de Creonte.

Si en la sesión de #ActúaEmpresa hablábamos de la importancia de crear ese “otro yo” público, para nuestras reuniones y presentaciones de trabajo, igual que los actores entran en su personaje para transmitirnos una historia, con Carmen Machi asistimos a un claro ejemplo de ese trabajo de transformación sutil:

En primer lugar porque asume un papel –inicialmente escrito para un hombre- desde la naturalidad y la verdad (actuar no es fingir), y nos sumerge en la reflexión sobre si se debe aplicar la ley en su estricto sentido o es pertinente hacer salvedades por razones humanas. Luego nos explica su determinación de seguir la letra de las leyes pese a las consecuencias que ello pueda tener y cuando, a consecuencia de esa decisión, se desencadena la tragedia, nos hace partícipes de su intenso dolor humano. Como espectadores de teatro ya es una delicia seguir ese viaje interpretativo que nos lleva de la reflexión a la catarsis emocional más allá de lo puramente racional.

Pero antes, en su primera intervención, cuando Creonte se dirige al pueblo griego como su nuevo gobernante, Carmen Machi da un discurso que nos cautiva precisamente por su acertado manejo de los recursos técnicos: dicción, pausas, cambios de ritmo y entonación se combinan magníficamente en esta actriz que nos envuelve con su mensaje y su voz. No podría haber mejor resumen para lo tratado en la sesión del jueves que estos cinco minutos de estupenda interpretación.

Pero no olvidemos la importancia del contenido: las palabras de Sófocles nos llegan con una versión de Miguel del Arco que tiende puentes entre la historia original y nuestra realidad política y social más actual, de manera que sentimos las palabras como propias y nos hace partícipes del relato, cuestión también fundamental para transmitir eficazmente una historia.

En resumen, una gozada teatral y profesional que recomiendo vivamente. En Madrid están agotadas las localidades para esta temporada, pero auguro una vuelta en fechas futuras además de una gira nacional que, entre otras plazas, recalará en el Teatro Romano de Mérida del 17 al 19 de Julio. Una magnífica excusa para hacer una escapada en una noche de verano.

 

Santiago Sánchez.

Dirección pedagógica de Actúa Empresa.

En respuesta a Antígona y las presentaciones de empresa

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