Actúa Empresa

Probablemente sea en las presentaciones individuales de proyectos, en las clases o ejercicios de curso, o en la defensa de propuestas a clientes, en los que más necesitamos desarrollar claves que mejoren nuestro rendimiento.

Nos observa gente que va a evaluar nuestro trabajo, pero también cómo lo transmitimos, el interés que generamos con él, la elocuencia y seguridad con que lo defendemos. La voz es una herramienta fundamental para conseguir esos objetivos.

Claro que para hacer una buena presentación hacen falta otros muchas habilidades, como por ejemplo el manejo de nuestro cuerpo, el empleo adecuado del espacio en el que hacemos la presentación, la utilización al servicio de nuestra intervención de los medios audiovisuales u otros objetos físicos que necesitemos emplear, la narración, es decir, la historia en que colgamos los mensajes…

Hoy vamos a centrarnos brevemente en cinco claves para emplear mejor nuestra voz.

  1. Entrar con la energía alta. Antes de entrar debemos recordar que no tendremos otra oportunidad para transmitir a los asistentes el contenido de nuestra presentación, y que en esa sola ocasión hemos de hacerlo con la máxima energía y dinamismo. Eso requiere ejercicios previos físicos y de respiración que coloquen nuestro cuerpo y nuestra energía en el punto óptimo. Entrar bajos de energía es convocar a gritos al desánimo y el fracaso.
  2. Antes de entrar relajar y calentar la voz. Si entramos sin haberlo hecho puede que nos quedemos sin aire y sin voz, que empecemos en un tono demasiado bajo o que nos salga un tono agudo que no es el nuestro y que contribuirá a ponernos todavía más nerviosos e inseguros. Y lo que es peor, transmitiéndoselo a nuestra audiencia.
  3. Pronunciar bien cada palabra y cada frase. No hay palabras de menor importancia, todas son esenciales y todas han de ser entendidas. Hay que evitar acabar las frases “abajo” con palabras importantes que se pierden y no se entienden por no pronunciarlas bien, o por lo que en teatro se llama “tirar el texto”, que no es otra cosa que no darles importancia.
  4. Dirigirse a todos y todas las asistentes. Hablamos a todos, no solamente a aquel o aquella con la que nuestra mirada se cruza generando confort. En una presentación o en una clase es decisivo que todos los asistentes se sientan implicados, y que transmitamos que para nosotros es esencial que todos sean informados. En este sentido también es clave hablar para que la información le llegue al más cercano y sobre todo a quien se encuentre más lejos, lo que exigirá de nosotros un adecuado timbre y volumen de voz.
  5. Las pausas y una entonación adecuada son esenciales en la presentación. Dejarnos llevar por las prisas en una presentación es tan grave y negativo como emplear un tono monocorde o una narración en la que las pausas estén ausentes. Ambas cosas demandan un entrenamiento especial previo que señale y prepare las frases más importantes y dentro de ellas las palabras clave, ante las que hay que introducir pausas para realzarlas –antes o después-, y/o elevaciones de voz que las subrayen.

Para hacer presentaciones, clases o conferencias memorables, el teatro nos provee de un auténtico arsenal de técnicas, accesible y fácil de emplear adecuadamente. Solo hay que saber de su existencia, y conocer nuestras necesidades, es decir, nuestros puntos débiles, para reforzarlos con los ejercicios y la práctica adecuada.

Robert Muro

Socio director Actúa Empresa

Director elmuro

 

 

En respuesta a Cinco claves útiles (de voz) para mejorar las presentaciones
  1. […] Si el jueves 28 disfrutamos de una interesante sesión de #Actúa Empresa sobre presentaciones y el uso de la voz en las mismas, el sábado 30 pude hacerlo de la magnífica representación de “Antígona” en el […]


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