Volvemos donde lo dejábamos ayer y para que nadie se lleve a engaño: no vamos a hablar de “hacer teatro” como esa supuesta la capacidad de los políticos para fingir. Lo que nos interesa es en qué medida supieron decir, contarnos, comunicar… de forma creíble en ese escenario de ayer de nuevo gris y blanco, tan neutro como el del debate de noviembre, añadiendo sólo esas curvitas de colores como detalle, que recordaban a las de evolución en intención de voto.

¿Cómo lo hicieron? ¿Qué personaje presentaron? ¿Cómo lo defendieron? ¿Qué nos contaron más allá de las palabras? ¿Dónde se les escapó el personaje?

Todo en escena es interpretado por los espectadores y, de entrada, la elección del vestuario cuenta mucho del personaje, en relación también al escenario y al resto de actores. En este sentido hubo dos cambios curiosos con respecto al anterior debate: Albert Rivera salió sin corbata, con lo que seguramente buscaba diferenciarse tanto de la camisa blanca remangada de Iglesias como de las corbatas roja y azul de Sánchez y Rajoy. Con lo que al final, todos acabaron por vestirse de sí mismos, con su más reconocible atuendo.

Como decíamos ayer, el atril, que no estaba en el anterior debate, les daba un claro punto de apoyo y le sirvió especialmente a Rivera, que es quien mayores problemas tuvo en el pasado debate para plantarse de forma estable en el espacio. Su gestualidad siguió siendo inquieta pero al estar más anclado, ganó en concreción y fuerza y no tuvimos ese baile de pies que no aportaba dinamismo sino que le daba inestabilidad y le restaba aplomo.

Ahora bien, en teatro se cuidan mucho las llamadas “fugas de personaje”: gestos, tonos de voz, movimientos… que el espectador percibe como discordantes con el personaje que se ha presentado en escena. Esto pasa también, y es muy revelador, para cualquiera que tenga que comunicar en público y por supuesto para los políticos, que tienen muchas cosas que no pueden decir pero están pensando, y les salen en forma de fugas.

Esto explica, por ejemplo que Pedro Sánchez, que tiene buena presencia, buena voz, que se ha trabajado su expresión no verbal… no acabe de generar la confianza y el entusiasmo que persigue. ¿Por qué? Seguramente tienen mucho que ver sus “fugas”: se le escapan miradas prepotentes que contradicen ese personaje simpático, comprensivo y equilibrado que intenta defender con una postura firme, gestos amplios y una sonrisa brillante. Además no acaba de dominar los gestos aprendidos: sus manos se mueven demasiadas veces de forma mecánica, no motivadas por lo que dice. Pablo Iglesias, que suele considerarse un buen comunicador, que mira bien a cámara, escucha bien, entona correctamente… sin embargo tampoco acaba de despertar confianza y simpatía. ¿Por qué? A él se le escapan habitualmente ceños fruncidos, un constante y rápido parpadeo y a veces una mirada extrañamente triste y cansada cuando escucha. Además no siempre consigue una transición natural y creíble entre el Iglesias de dedo acusador y ceño fruncido e indignado con el Iglesias atento, risueño y empático.

Y sin embargo, Rajoy, que pocos identificarían como un buen orador no llega a hundirse en estos debates. ¿Por qué? Pues resulta que parte de sus limitaciones y las controla razonablemente bien si no tiene imprevistos, que aquí no hubo demasiados, aunque el cierre del apartado de Economía le pilló desprevenido (siempre hay que tener buenos cierres preparados). Desde una posición firme y relajada se entrega a una expresividad muy mecánica pero enérgica (voz, brazos, cejas, puños…) y usa sin abusar esa sonrisa como de “abuelo bonachón” y esos participios “campechanos” (“consolidao”).

Esto demuestra que para comunicar bien en público no sólo es necesario prepararse mucho el contenido o las réplicas. Lo más importante, es conseguir un personaje coherente donde gestos, movimientos, palabra, voz y discurso tengan la mayor coherencia posible. Cualquier discordancia entre ellos será percibida por el público e irá en contra de quien comunica, siendo a la postre más determinante que el propio contenido.

Jesús Briones
Coordinador de actúaempresa

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