Es posible que estemos saliendo de la crisis. Sin embargo no volveremos a un entorno  conocido. Fundamentalmente la competencia será cada día más intensa, porque el mundo se ha globalizado y las redes sociales han eliminado las barreras de entrada a múltiples mercados y actividades. Y la imagen de las empresas tras siete años de crisis se ha deteriorado: Un 25% de los ciudadanos siente rechazo por las grandes corporaciones (resultados del estudio Mikroscopia 2015, desarrollado por MyWord). La imagen de las empresas  la configuran cada vez mas sus comerciales, directivos y ejecutivos. La adaptación a este nuevo escenario post crisis requiere nuevas herramientas y habilidades a nivel personal o empresarial.

La tecnología, los conocimientos y la financiación  se han comoditizado, mientras que  el factor humano, cada vez más se configura como la base de una ventaja competitiva sostenible. Y la comunicación, como una de sus habilidades esenciales. Con ella se establece el vinculo de lealtad o de  rechazo con los clientes (o votantes) y se activan sus mecanismos emocionales. La comunicación es la red neuronal interna de empresas  e instituciones a través de la que se crean, transmiten y activan las ideas, y se configura su cultura y sus valores.  Hace vender más, mejora la reputación  y la eficiencia interna. Es esencial para un candidato en un proceso de selección, un directivo que presente su plan al consejo, un CEO que hable a los accionistas, un equipo creativo que desarrolle una campaña contra reloj o un grupo de ingenieros ejecutando un proyecto con recursos limitados. Hemos conocido ejecutivos que hacen un estupendo trabajo, pero que difícilmente  generan atención sobre lo que hacen. Que dicen con sus palabras “este es un proyecto ganador”, y con su lenguaje corporal lo contrario.  Hemos asistido a reuniones en que prima la concentración en lo que cada uno quiere decir sin atención a lo que aportan otros, sin escucha e interrelación. Hemos luchado contra la somnolencia en convenciones y congresos. Y participado en presentaciones que fracasan porque la reacción del interlocutor no estaba en el plan a ni en el plan b.

Con esta experiencia (estos antecedentes) hemos buscado aquellas disciplinas cuya esencia es la comunicación en su forma más simple, directa y efectiva. Y hemos encontrado una fuente inagotable en el teatro. La excelencia en comunicación es la razón  de su  supervivencia, a lo largo de los siglos, sorteando tormentas tecnológicas, económicas, culturales y políticas. La capacidad del teatro para narrar historias, activar emociones, improvisar y trasladarnos a otro tiempo y  lugar con recursos limitados es un benchmark que trasciende el propio ámbito de los escenarios. No solamente en lo que hace referencia a la comunicación de un actor hacia el público, sino también en la coordinación y trabajo del equipo de actores, su capacidad de improvisar, la efectiva simplicidad de la escenografía o la sintética habilidad narrativa de los autores teatrales.

En actúaempresa hemos analizado situaciones típicas que se dan en la empresa y seleccionado cuáles son las técnicas que se pueden aportar desde el teatro para contribuir a enfrentarlas con éxito.  Las hemos depurado y ensayado en talleres de I+D antes de ponerlas en práctica con éxito durante cerca ya de dos años, con empresas líderes,  profesionales y docentes ajenos al ámbito teatral.

Una vez más hemos comprobado que la formación no es un proceso unidireccional. Confirmamos lo que dicen algunos estudios: que la mejor manera de aprender al máximo nivel alguna materia es enseñarla. A lo largo de estos últimos dos años de experiencia formativa hemos aprendido algo esencial: que  interpretar no es fingir, sino descubrir y activar capacidades que son propias de cada uno de los participantes en nuestros talleres y cursos

Y también que al hacer converger las técnicas teatrales con los retos empresariales, generamos valor e innovación en el cruce de caminos de conceptos aparentemente dispares.

Aunque tal vez no tanto, porque todo acto empresarial que involucre a varias personas, en el fondo, es un acto teatral, cuyos interpretes jamás han pisado un escenario.

 

Pedro Antonio García

Co-Director del Programa

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *